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Sólo para expertos: Tough guy, la carrera más dura del mundo

Son 15 kilómetros en los que hay que superar hasta 30 temibles obstáculos, como brasas ardientes, piscinas de lodo, alambres, muros y túneles.

No es para cualquiera. Sólo los más entrenados (y audaces) pueden hacerle frente, e incluso no todos ellos logran completarla. Se trata de una prueba que arrastra los límites físicos y mentales hasta el borde del abismo, y más allá.

Hablamos de la “carrera más dura del mundo”, así se la conoce. Son 15 kilómetros donde los obstáculos pueden producir entre otras cosas cortes, quemaduras, deshidratación, hipotermia, vértigos, claustrofobia, descargas eléctricas, esguinces, torceduras, dislocación de articulaciones o huesos rotos. Algo que en todas las ediciones se repite.

“Los llevamos hasta el mismo límite de su resistencia, les derrotamos físicamente y cuando se sienten abatidos y humillados, sin energía, creyendo no poder superarlo, con un montón de pensamientos negativos que les invitan a abandonar, solo el que conserva la calma, consigue que el cerebro ordene seguir y vencer”, explica el organizador de la carrera, el ex militar británico, Billy Wilson.

La carrera se llama “Tough guy” (chico duro, en inglés) y se realiza desde el año 1987 en el condado de Staffordshire, en Inglaterra. En la edición de este año participaron 4.500 atletas de 33 países (sólo terminaron el recorrido 2.800) y se impuso el británico Conor Hancock, con una marca de 1 hora y 31 minutos.

La carrera más dura del mundo son “apenas” 15 kilómetros de cross en los que hay que superar hasta 30 obstáculos infernales. La organización de la carrera avisa que su participación supone asumir riesgos físicos de todo tipo, y es por eso que obliga a los participantes a firmar lo que han llamado “la sentencia de muerte”. Ésta consiste en reconocer y aceptar los riesgos y peligros que supone la participación, eximiendo a los organizadores de cualquier responsabilidad legal en el caso de sufrir algún accidente. La inscripción comienza a partir de 39 libras y puede llegar hasta 200 (aumenta cada vez que se inscriben 300 personas). Lo recaudado se destina a una organización benéfica que recoge y cuida equinos heridos o abandonados.

La carrera se va adaptando cada año, intentando añadir dificultad, buscando el límite de los participantes. En cada obstáculo hay un cartel que avisa de su dificultad, y es cada persona quien asume el riesgo de afrontarlo o no.

Hay que sortear 32 obstáculos para llegar a meta: carrera de obstáculos en un palmo de barro; salto de empalizadas de varias alturas y dificultades; correr arriba y abajo varias veces una colina, hasta que las piernas queman; correr con agua helada a la altura del pecho; saltar hogueras; correr entre cables eléctricos que descargan corriente al tocarlos; reptar a través de hileras de neumáticos y túneles estrechos y oscuros (los llaman “Vietcong”); correr sobre pasarelas elevadas varios metros; deslizarse por tirolinas imposibles y vadear metros de fango sobre tablas inestables, entre otros muchos obstáculos.

 

La clave del éxito

Wilson enumera, según él, las claves del éxito por las que esta prueba se supera cada año en número de participantes y crece a nivel mundial: “Aquellos deportistas para los que un maratón o un triatlón ya no son retos suficientes, pues los superan sistemáticamente uno año tras otro y necesitan nuevos objetivos. Personas que hacen deporte regularmente en equipo y quieren pasar un día de diversión y experiencia extrema en camaradería con sus compañeros. La vanidad y el orgullo por exhibirse en las redes sociales, para que todo el mundo vea las pruebas gráficas de lo que es capaz. El vivir en un mundo donde todo está regulado, y las emociones se limitan a ver quién gana el partido del domingo con los amigos, puede hacernos querer sentir nuestro cuerpo y nuestra mente al límite. Las endorfinas se activan, y uno se siente vivo y contento de seguir manteniendo un ápice de combatividad y superación personal. Es una experiencia que te cambia la vida”.

Parece ser que no hay planes para crear franquicias fuera del Reino Unido, y que el futuro de la prueba pasa por crear una competición similar para niños. Asimismo, se pretende atraer a más mujeres, que actualmente representan sólo el 10% de los participantes. Según Wilson: “Las mujeres son mucho más capaces que los hombres: ellas sonríen todo el tiempo. Los hombres muestran el miedo en sus rostros, gritan, son cobardes, y autocompasivos. Las mujeres en cambio disfrutan". También quiere que acudan más hombres que superen los 70 años.

 

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